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¿QUÉ ES EL TRANSPLANTE DE
CÓRNEA?
El transplante de córnea o queratoplastia es una intervención quirúrgica
por la cual se sustituye una córnea alterada por otra normal.
Existen múltiples patologías de la córnea que exigen su
transplante:
¿En qué consiste la operación?
Normalmente se plantea con anestesia local y en régimen ambulatorio (sin
ingreso). Básicamente se trata de retirar la córnea dañada y cambiarla por otra
sana de un donante. La intervención dura unos cuarenta minutos y en el
postoperatorio solamente se emplean medicamentos
locales.
Las
técnicas más avanzadas permiten el recambio selectivo de las capas corneales
dañadas. Estas son las denominadas técnicas lamelares.
¿Qué garantías tienen las córneas
donantes?
La legislación obliga a analizar posibles patologías contagiosas del
donante. Por otra parte la córnea se analiza para conocer su calidad y se
conserva en un medio especial que permite su uso en buenas condiciones un mínimo
de siete días.
¿Qué resultados se obtienen?
Depende sobre todo de la patología a tratar. En el queratocono
los resultados son muy buenos mientras que en los ojos multilesionados
(traumatismos o complicaciones de cirugías previas) las expectativas son peores. No se ha
de olvidar que se pueden hacer otras intervenciones (catarata,
vitrectomía, reparación de iris, etc.) asociadas al transplante. Por todo ello el
pronóstico es muy variable.
¿Puede haber rechazo?
En la inmensa mayoría de
los casos, en caso de rechazo, existen medicamentos que permiten el control del
mismo. Aquí también la patología previa determina la incidencia de rechazo, siendo
mayor en los casos de herpes o de ojos con múltiples
patologías.
¿Se puede volver a ver bien?
Dado que la córnea es un
elemento óptico muy sensible, puede quedar un defecto dióptrico que podrá
ser corregido mediante gafas, lentillas o cirugía. El resultado visual también dependerá
del resto de las estructuras oculares.
¿QUÉ ES LA
QUERATOPRÓTESIS?
La
Queratoprótesis es la sustitución de la córnea dañada por una córnea artificial.
Está indicada en casos de destrucciones graves de la superficie ocular o tras
múltiples fracasos de la queratoplastia.
Tras experiencias previas con varios modelos, desde junio de
2006 se emplea la KPro de Boston, que es la prótesis que mejores resultados
ofrece. Puede permitir recobrar una visión cercana a la normal, pero requiere un
estrecho seguimiento de por vida.
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