La cirugía es un gran avance para las personas con vista cansada.

La cirugía elimina el uso de gafas en casi todos los casos, pero no todas las personas son igual de operables.

La presbicia o vista cansada es una patología que tarde o temprano, con mayor o menor intensidad, acaba afectando a todas las personas.

Todo el mundo, en algún momento de su vida, sufrirá presbicia. Los 45 años suelen ser la edad habitual para que se produzca, aunque en algunas personas puede darse antes o algo más tarde.

La vista cansada es un defecto de visión que se produce cuando el cristalino deja de enfocar correctamente como consecuencia de la edad. El cristalino es una estructura viva con aspecto de gel que, con el paso de los años se endurece y se transforma en una estructura más rígida y opaca. Esta pérdida de elasticidad complica la capacidad de adaptación del cristalino, lo que, con el paso del tiempo, supone perder la facultad de enfocar los objetos cercanos. En estos casos, el cristalino se puede reemplazar por una lente multifocal que se introduce en el ojo y realiza el trabajo de enfoque automático del cristalino.

Esta lente permite ver correctamente en todas las distancias (lejos, intermedia y cerca), supliendo la pérdida de enfoque del ojo y permitiendo a las personas realizar ciertas tareas sin usar gafas: desde conducir, hacer deporte, ver la televisión, utilizar el ordenador, coser o leer.

Sin embargo es importante, como señala el doctor Juan Durán de la Colina, nuestro Director Médico, destacar que no todas las personas son igual de operables.

Una persona cuyos defectos refractivos están en progresión, no es un buen candidato para operarse porque, al no estar estabilizada su pérdida de visión, el resultado no es bueno. En cambio, es buena candidata la persona que con 40 años empezó a usar gafas y ahora no puede ya prescindir de ellas si quiere ver bien.

A la hora de colocar las lentes en el interior del ojo, es prioritario realizar un cálculo exacto de las mismas. Se trata de datos muy precisos que se calculan teniendo en cuenta una serie de medidas oculares que utilizan los biómetros.

En el ICQO hemos incorporado una Unidad de Biometría Ocular que permitirá mejorar el cálculo de la lente y hemos adquirido un biómetro de última generación para calcular las medidas biométricas del ojo y hacer las fórmulas que calculan la lente. Todo ello siempre con la supervisión y revisión por parte del doctor.

Fuente: “El Nervión” e Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología (ICQO)